Syro
Después de más de una década sin lanzar un álbum oficial bajo el nombre Aphex Twin, mucha gente esperaba algo extremadamente caótico o revolucionario. Pero Syro tomó un camino distinto: en vez de intentar sorprender con pura locura experimental, Richard D. James entregó un disco muchísimo más cálido, groovey y sorprendentemente accesible dentro de su universo sonoro.
Desde el inicio, el álbum deja clara esa diferencia. Syro sigue siendo complejísimo técnicamente —los ritmos imposibles, los synths mutantes y los detalles microscópicos siguen ahí— pero ahora todo está organizado de manera mucho más fluida y relajada. El disco se siente menos agresivo que Drukqs y menos fantasmal que Selected Ambient Works Volume II; aquí Aphex Twin parece mucho más interesado en el movimiento, el groove y la textura. (pitchfork.com)
Una de las cosas más impresionantes del álbum es cómo suena increíblemente humano pese a lo técnico que es. Las baterías son absurdamente complejas, pero tienen swing y sensación física real. Tracks como “minipops 67 [120.2][source field mix]” y “produk 29 [101]” tienen ritmos que constantemente cambian y se deforman, pero nunca pierden esa sensación hipnótica y funky. Muchísima gente describió el álbum como “dance music hecha por una computadora que aprendió emociones humanas”. (residentadvisor.net)
“XMAS_EVET10 [120][thanaton3 mix]” probablemente es uno de los puntos más altos del álbum. La canción mezcla melodías melancólicas, bajos súper cálidos y percusiones hiperdetalladas que parecen moverse en todas direcciones al mismo tiempo. Es un track que resume perfecto la esencia de Syro: complejo pero emocional, futurista pero extrañamente nostálgico. (pitchfork.com)
Otra cosa súper interesante es cómo el álbum evita completamente la nostalgia fácil. Muchísimos artistas que regresan después de años intentan recrear sus clásicos, pero Syro no suena como “Aphex Twin intentando sonar como Aphex Twin”. Más bien parece el trabajo de alguien que siguió obsesionado con sintetizadores, ritmos y diseño sonoro durante todos esos años, refinando silenciosamente sus ideas lejos del mainstream. (theguardian.com)
La producción del álbum también es absurdamente detallada. Richard D. James usó una enorme cantidad de hardware analógico y sintetizadores rarísimos, y eso se nota muchísimo en la textura del disco. Cada canción está llena de pequeños sonidos escondidos, glitches mínimos y cambios casi invisibles que hacen que el álbum revele cosas nuevas con cada escucha. Muchísimos productores electrónicos consideran Syro una obra maestra de sound design. (residentadvisor.net)
Pero aunque técnicamente es impresionante, el álbum nunca se siente frío o académico. De hecho, probablemente es uno de los discos más “divertidos” de Aphex Twin. Hay humor raro en los títulos absurdamente largos, grooves súper juguetones y momentos donde literalmente parece que las máquinas están improvisando felices entre sí. Eso ayuda muchísimo a que Syro se sienta vivo y orgánico.
También es interesante cómo el álbum refleja una versión más madura de Richard D. James. Mientras discos anteriores muchas veces transmitían ansiedad, aislamiento o caos mental, Syro se siente mucho más cómodo consigo mismo. Sigue habiendo rareza y complejidad, pero ahora existe una sensación de confianza y tranquilidad debajo de todo el ruido. (reddit.com)
La recepción crítica fue enorme. El álbum ganó el Grammy a Mejor Álbum Dance/Electronic y apareció en listas de mejores discos de 2014 prácticamente en todos lados. Muchos críticos destacaron justamente cómo Aphex Twin logró regresar después de tantos años sin sonar nostálgico ni desconectado del presente. (grammy.com)